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Es un dia caluroso de primavera, la brisa sopla suave, el viento acaricia la piel y arrastra los olores típicos de la estación. A veces llega el olor a romero y lo notas hasta la garganta, otras el de los rosales que ya están en flor, con su aroma suave y cargado de notas diferentes, a veces un ligero olor a resina hace que levante la mirada hacia los arboles y me fije en toda la vida que se mueve a mi alrededor.

Ahí están Fufi y Sucram jugando, pasándoselo bien, disfrutando sin prejuicios. Seguro que no piensan “oye este es un gato y yo un perro y no podemos jugar juntos”. Es la primera lección del día.

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Sigo hacia el huerto pensando en ello. Allí veo a la gente del SOV, anarquistas de siempre. Están con unos compañeros de Garaldea. Escucho sus risas, relajados, comparten buenos momentos. En ese instante las ideas políticas o experiencias vitales no son protagonistas. No hacen de ellas su señas de identidad, como si fueran dogmas. Están conectados a algo esencial, la risa. Y eso hace que sus rostros estén relajados y libres del peso que nos imponemos al llevar determinadas mascaras identitarias.

Sigo adelante y veo a unas voluntarias labrando y recolectando verduras, me acerco hacia ellas, me llama la atención su alegría.

-Hola, ¿que tal? – pregunto.

-Hola. Bien, aquí, recolectando. Es una gozada sentir el contacto con la tierra, su olor, la textura de las verduras, normalmente en la ciudad no me fijo en esas cosas.

Otra lección, pienso. Ser consciente de lo que el entorno influye en uno y el respeto que la naturaleza se merece. Hace mucho por nosotros y no lo solemos agradecer.

Veo a Ali y Huayra jugando, se ríen a carcajadas. Les pregunto a qué juegan. Me explican, con toda la naturalidad del mundo, que una de ellas es un águila-jirafa y la otra una tortuga-perro mientras hacen gestos de nadar y ladrar al mismo tiempo.

En fin esto es Garaldea un lugar donde no sabes donde va a estar la siguiente lección que te quiere ensenar la vida. Este lugar te ensena a eso, a mirar la vida desde diferentes miradas, desde la vida misma.

David

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