Home

Otro poquito de nosotras: la mañana del 25 de diciembre de 2014, nuestro segundo día sin luz, nos despertamos con este regalo de César.

 

Ángeles con arneses y pértigas.

Encendimos…

La licuadora
y no había zumo,
ni leche caliente,
ni manos, ni duchas limpias,
ni comida tibia en el microondas.
Negras la nevera y las ideas.

Encendimos los interruptores
de todos los rincones,
y los que estaban dentro nuestro,
mientras se secaban los grifos,
los teléfonos,
los ordenadores,
la piel de la comida.

No es un cuento de Navidad.

Después de abrigar las plantas
nos abrigamos juntos.
Encendimos todos los fuegos.
Nos dimos cuenta que la Luz eramos nosotros.

Oler como el mundo,
respirar como un ser vivo.
La basura está llena de huesos
y los ríos de sangre es donde florezco…

¿Para qué sirven las cicatrices?

En Garaldea. César.

Anuncios